Aujourd’hui, on s’envole pour le Mexique. C’est en effet la Saint Juan Diego.

La Virgen de Guadalupe, San Juan Diego y San Josemaria (détail)
Martha Orozco
2007
Centro Toshi, Mexico
Juan Diego était un “indien” catholique, qui a été le témoin de l’apparition de la Vierge dite de Guadalupe en 1531. Elle lui demanda d’élèver un sanctuaire sur la colline de Tepeyac. Pour convaincre l’évêque de la véracité de l’apparition, Juan Diego cueillit des roses (en plein hiver !) et les ramena dans son vêtement. Lorsqu’il renversa les roses au pied de l’évêque, le vêtement était imprimé de l’image de la Vierge.

Une fois le sanctuaire achevé, Juan Diego y vécut en ermite, vivant la “grâce intérieure” de la révélation. Il est le premier saint mexicain (voire le premier saint indigène d’Amérique) et fut canonisé en 2002 par Jean-Paul II.
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Prière à San Juan Diego
Oh mi santo consentido,
Mi santo de piel morena,
Juan Diego, con tu alma buena,
Dale a mi vida sentido,
Porque ahora he comprendido
Que con tu ejemplo fraterno
Y con las “Rosas de Invierno”
Puedo ir cambiando mi historia,
Para alcanzarte en la gloria
Y vivir tu gozo eterno.
Monseñor Jesús Guizar Villanueva
sacristain du sanctuaire de Guadalupe
Con gran gozo he peregrinado hasta esta Basílica de Guadalupe, corazón mariano de México y de América, para proclamar la santidad de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, el indio sencillo y humilde que contempló el rostro dulce y sereno de la Virgen del Tepeyac, tan querido por los pueblos de México.
(…)
¿Cómo era Juan Diego? ¿Por qué Dios se fijó en él? (…) Es conmovedor leer los relatos guadalupanos, escritos con delicadeza y empapados de ternura. En ellos la Virgen María, la esclava «que glorifica al Señor» (Lucas 1, 46), se manifiesta a Juan Diego como la Madre del verdadero Dios. Ella le regala, como señal, unas rosas preciosas y él, al mostrarlas al Obispo, descubre grabada en su tilma la bendita imagen de Nuestra Señora.
«El Acontecimiento Guadalupano –como ha señalado el Episcopado Mexicano– significó el comienzo de la evangelización con una vitalidad que rebasó toda expectativa. El mensaje de Cristo a través de su Madre tomó los elementos centrales de la cultura indígena, los purificó y les dio el definitivo sentido de salvación» (14.05.2002, n. 8). Así pues, Guadalupe y Juan Diego tienen un hondo sentido eclesial y misionero y son un modelo de evangelización perfectamente inculturada.
(…)
Juan Diego, al acoger el mensaje cristiano sin renunciar a su identidad indígena, descubrió la profunda verdad de la nueva humanidad, en la que todos están llamados a ser hijos de Dios en Cristo. Así facilitó el encuentro fecundo de dos mundos y se convirtió en protagonista de la nueva identidad mexicana, íntimamente unida a la Virgen de Guadalupe, cuyo rostro mestizo expresa su maternidad espiritual que abraza a todos los mexicanos. Por ello, el testimonio de su vida debe seguir impulsando la construcción de la nación mexicana, promover la fraternidad entre todos sus hijos y favorecer cada vez más la reconciliación de México con sus orígenes, sus valores y tradiciones.
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¡Bendito Juan Diego, indio bueno y cristiano, a quien el pueblo sencillo ha tenido siempre por varón santo! Te pedimos que acompañes a la Iglesia que peregrina en México, para que cada día sea más evangelizadora y misionera.
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¡Dichoso Juan Diego, hombre fiel y verdadero! Te encomendamos a nuestros hermanos y hermanas laicos, para que, sintiéndose llamados a la santidad, impregnen todos los ámbitos de la vida social con el espíritu evangélico.
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Amado Juan Diego, «el águila que habla»! Enséñanos el camino que lleva a la Virgen Morena del Tepeyac, para que Ella nos reciba en lo íntimo de su corazón, pues Ella es la Madre amorosa y compasiva que nos guía hasta el verdadero Dios. Amén.
Homélie de Jean-Paul II dite lors de la cérémonie de canonisation de Juan Diego, le 31 juillet 2002
(pour les non-hispanophones, la version française de l’homélie)